lunes, 29 de septiembre de 2008

La próxima vez voy desnuda.

Ya sabéis que no. Muy borracha, demasiado influida, muy guarrilla me tendría que volver para llegar al caso.

¿Y por qué no ir de hombre? Ellos lo tiene más fácil: esmoquin o frac, zapatos marrones o negros, traje azul marino o negro, la camisa suele ser blanca, corbata cualquiera vale (no es necesario buscar zapatos y bolso a juego), chaleco opcional, el pelo como todos los días con un poco más de gomina o la raya al lado, pendiente si llevan el de siempre, ni pulseras, ni collares, ni chal, ni medias, ni maquillaje, ni depilarse. Si hay algo por lo que me hubiera gustado ser hombre es por eso.

Yo, un vestido de rebajas del Corte Inglés (me niego a gastarme un pastón en dicha prenda). Después empezó la batalla: para los zapatos necesité recorrerme las más grandes zapaterías de Madrid y las más pequeñas de Segovia, para el chal me recorrí todas las tiendas de telas o retales de Segovia y me tuve que conformar con lo más parecido, luego ir a la modista. Los pendientes en el “Brigitte Bardot” y no más bisutería. Esto se dice rápido, ¿pero sabéis la de tiempo que he gastado en comprar eso? Todo por ir bien vestida.

Medias ya tengo, pero suelen ser de usar y tirar pues no me duran más de unas horas. El maquillaje lo tengo del año pasado y me tiene que durar 5 años mínimo. El peinado lo dejaré en manos de la peluquería. La colonia se la quitaré a mi madre.

Cuando todo está listo veo una manchita, la doy con agua y en lugar de esfumarse se extiende. A unas horas de estrenar la mierda del vestido tengo un cabreo de los grandes. Y todo porque el mismísimo es de seda… ¡La seda para los gusanos!

Por cierto, las sandalias finalmente con tacón de aguja de 8 centímetros; lo nunca visto. Otro de los grandes sufrimientos que hay que pagar a costa de la elegancia.

……………………

Pasó el gran día, se solucionó lo de la mancha. Pero la peluquería fue de lo peor. Una hora y media de mi vida perdida, desesperada, sufriendo bajo un furioso secador que a la vez que abrasaba mi cuero cabelludo luchaba por alisar mi pelo. A contrarreloj, un semirecogido que parecía una patata frita. Esto me sirvió para tener las cosas claras: no vuelvo a ir a la peluquería.

Todo esto se dice rápido, ¿pero sabéis lo que os digo? Que trataré de que sea la última vez que me sucede. ¿La solución?
La próxima vez voy desnuda.

Aunque tengo la tierna alternativa de volver a ser niña. Los niños van tan guapos y no se tienen que preocupar de nada.

La próxima vez que vaya de boda quiero tener 5 años.

P.D. Gracias infinitas a Sandra y a mi madre, que tanto han sufrido conmigo.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

La hija del presidente

“- ¿Eres la hija del presidente? – Me pregunta una señora muy aseñorada.

Me lo pienso un poco y respondo:
-Si.”

Si, soy la hija del presidente. Pero que quede claro que mi padre no es uno de esos teatreros mentirosos. Que él no ha engañado a nadie, que no ha sido por votación, ni por pertenecer a un partido, ni por participar en mitin, ni…
Ser la hija del presidente tiene más malas consecuencias que buenas.
Imaginaros que a las 8,30 horas llaman al portero. Qué susto. Pensé que sería un vecino que se ha confundido. Lo cojo y oigo una voz viejuna:
-Cachito (así llaman a mi padre), baja, que está el cerrajero – dice el plasta de mi vecino.
-Está trabajando.
–Y tu madre?
-También. Y yo me voy ya.
Tras mis palabras he colgado.
Vuelven a llamar, pero no lo cojo; he preferido encontrarme con la realidad cara a cara. Ahí estaba mi vecino; el típico que hace lo que le da la gana, si le da por plantar un rosal lo hace, si pinta la fachada con pintura del “todo a 100”, lo hace, o tal vez le dé por hacer un buzón de cartón piedra para la publicidad. Como no, iba a estar dando la lata.

- Saca un bolígrafo y papel y apunta…
- Que me voy a trabajar.
- Es que yo no soy el jefe de escalera.
- Pero yo me voy ya Cuéllar- digo más alterada.
- Pues tendré que hacer de jefe de escalera sin serlo- dice entre dientes.

Me he ido al colegio con un mal humor… Sienta de mal que te asuste el plasta del vecino con voz de abuelo de los Simpson... Pero bueno, se me ha pasado por el camino, y ya con los niños se me ha olvidado toda la película.

Llego del cole y me encuentro lo siguiente a la puerta.



“Lapuerta yacierra conllabe y no anden enla cerradura conlallave. Si”
Traducción: “La puerta ya cierra con llave; y no anden en la cerradura con la llave. Si”

Y digo yo: ¿por qué no le da por leer (que buena falta le hace) en lugar de hacer las funciones de chapuzas del portal cuando nadie le ha contratado?

Entro en el portal y:
- ¿Eres la hija del presidente? – Me pregunta una señora muy aseñorada.

Me lo pienso un poco y respondo:
-Si.
- Es que mira, va a venir el fontanero…
- ¡Mi padre está trabajando y no viene a comer!
- Ah, bueno, bueno… ¿Estará el sábado? Ya hablaré con él.

Menos mal que mi padre es presidente una vez cada muchos años.

La puerta está abierta


Entre el cielo y la tierra,
entre la paz, sin guerra,
entre el agua cristalina,
árboles colosales,
cantos celestiales,
catedrales vegetales...
Entre el aire que acaricia,
olas que despegan,
truenos que martillan,
lluvias que desvelan...
Mañana, hoy y ayer
vuelvo a nacer.

Livingston, 28-07-08

Con este poema que me inspiraron tierras guatemaltecas doy por inaugurado mi blog. A partir de ahora cuando esté inspirada, tenga tiempo, historias que contar, etc. apareceré por aquí. Esto es como cuando compras una casa nueva y tienes que amueblarla. Poco a poco lo iré dando forma, añadiendo fotos y música, etc. Ya sabéis dónde encontrarme. Ah, y no creáis que voy a ser así de cursi todos los días.
BIENVENIDOS, LA PUERTA ESTÁ ABIERTA.